Una piel joven retiene el 15% del total del agua corporal en la piel. Esta retención es posible gracias a la presencia de los factores hidratantes naturales (NMF) y los lípidos superficiales. Las zonas más expuestas, como la cara y las manos, son las que sufren una deshidratación mayor que junto a los factores externos, el daño solar  y la predisposición genética, inciden en el envejecimiento de la piel.

En un artículo anterior hablamos del efecto de la deshidratación sobre el envejecimiento cutáneo. Hoy abordamos la importancia de

Hidratar la piel y cuidar la higiene; claves de una piel sana.

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hidratación e higiene claves de una piel sana

 

¿Por qué la higiene y la hidratación son cuidados básicos diarios más que un gesto cosmético?

Porque la higiene bien realizada a diario es el primer paso para lograr una piel sana. Debe de hacerse de forma regular y con los productos adecuados para cada tipo de piel y, lo más importante, que sean de calidad.  Las bajas temperaturas, la radiación solar, la calefacción, la contaminación… los agentes externos, en general,  afectan a la piel. La limpieza es el paso previo para lograr primero higiene y una buena hidratación después. El gesto de hidratar después de lavar es muy importante, ya que cada vez que lavamos arrastramos una parte de nuestra barrera cutánea que la hidratación ayuda a restituir.
La Academia Española de Dermatología recomienda prevenir y combatir la deshidratación acentuada por el frío. La mejor forma de hacerlo es utilizando una buena crema hidratante con efecto barrera para evitar la pérdida de agua y una cuidadosa higiene, mañana y noche, con productos suaves que no agudicen los efectos de las agresiones propias de esta estación. Lo mismo sucede con la llegada del calor.

 

¿Cuál sería la ‘radiografía’ del producto de higiene corporal ideal? ¿Qué requisitos debe cumplir?

Deben ser productos no perfumados, que tenga un pH similar al de la piel, ligeramente ácido, que ayude a mantener la microbiota de cada zona de la piel.

Un gel de baño debe emular el ph que contiene una piel sana (5,5), de forma que ésta no se vea alterada. Esto es fundamental para prevenir la aparición de problemas cutáneos y que se preserve la barrera de protección que la piel es capaz de formar por sí misma.

 

¿Qué cambios hay que introducir en cuanto a los productos y la forma de uso de higiene corporal en función de la edad?

Las reglas básicas de una adecuada higiene corporal no cambian básicamente con  la edad.  Sin embargo, la piel del anciano se vuelve más seca y frágil, y al igual que en el bebé, precisa de detergentes más suaves y de hidratación adicional.

Hay que adaptar la higiene de la piel  y la hidratación a la climatología.

Efectivamente, en climas fríos y secos, necesitamos hidratar con más frecuencia que en climas húmedos. También el viento contribuye a secar más nuestra piel. La exposición al sol prolongada también requiere mayor hidratación.

¿Cuáles son las patologías cutáneas que pueden estar relacionadas con una higiene y/o hidratación inadecuadas?

Por una parte, las enfermedades en las que la barrera cutánea está ya alterada, como la dermatitis atópica o la psoriasis, y donde el uso de productos agresivos o con perfumes, puede contribuir al deterioro mayor de la función barrera o la penetración de sustancias irritantes o alergénicas. El uso de hidratantes adecuados aquí es muy importante como factor incluso preventivo.

La mala higiene en sentido estricto puede favorecer las infecciones, especialmente aquellas que pueden transmitirse por la piel (herpes, bacteriosis, micosis), por vía respiratoria a partir de una mala higiene de manos (gripe, catarros) o por vía digestiva, como la salmonelosis.

 

Ponte en manos de expertos Dermatólogos, te indicarán el tratamiento más adecuado para mantener la piel en su óptimo estado de hidratación. Pida una cita informativa en tu Clínica Dermatológica de confianza.

 

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