Hoy hablamos de las manchas en la piel con las que, algunos de nosotros nacemos. ¿Existen diferentes tipos? ¿qué las produce? ¿tienen consecuencias negativas para la salud de la piel? ¿son el síntoma de alguna deficiencia? ¿debemos cuidarlas de alguna manera especialmente en verano ante la exposición solar.

Nuestros especialistas responden a estas y otras preguntas en Dermatology Visual Blog.

¿Cuáles son los tipos de manchas de nacimiento que existen? ¿A qué se deben y en qué se diferencian?

Existen dos principales grupos de manchas de nacimiento: las vasculares (rojas)y las pigmentadas (marrones).

Las vasculares se deben a que hay un gran número de capilares y más dilatados. Las más comunes son los hemangiomas, que suelen ser de color rojizo, algo abultadas y pueden recordar una fresa. A menudo van creciendo según se desarrolla el niño aunque en muchos casos (no todos), desaparecen por sí solas. También encontramos las manchas rosadas o salmón, que suelen aparecer en la zona de los párpados, nuca, frente y la nariz. Se deben a que algunos vasos sanguíneos han quedado más superficiales y suelen desaparecer solas. Por último están las denominadas manchas de “vino de Oporto”, por su color intenso y que se caracterizan por desarrollarse en la zona de la cara y cuello. Estas normalmente no desaparecen con la edad y, con el paso del tiempo, si no se eliminan presentarán  también rugosidades e incluso deformidades.

Las manchas marrones o pigmentadas son consecuencia de un aumento de los melanocitos, las células responsables de la pigmentación de la  piel.

Los lunares son los más comunes. Pueden tener tamaño y extensión variable y la mayoría no presentan ningún tipo de problema en la infancia, aunque algunos de ellos, pueden llegar a malignizar en la edad adulta. Las manchas de color café con leche pueden encontrarse en cualquier parte del cuerpo. De forma aislada son comunes. Solo deben preocuparnos cuando se presentan en un número elevado y asociadas a otras alteraciones, porque en estos casos pueden ser un síntoma de alteraciones genéticas más complejas que pueden afectar otros órganos.  Por último, las manchas mongólicas, que son manchas de color azul grisáceo que se desarrollan en la zona lumbar y sacra y suelen desaparecer espontáneamente según va creciendo el niño.

¿Traen consecuencias negativas a la salud de la piel o muestran una mayor tendencia a padecer melanoma, dermatitis u otras patologías cutáneas?

Las manchas de nacimiento no tienen por qué tener ninguna consecuencia negativa a menos que se presenten en un número elevado o cambien a lo largo de la vida. Tan solo es necesario examinarlas y controlarlas a lo largo de la vida por un dermatólogo y eliminar sólo aquellas que puedan ocasionar problemas.

Manchas faciales

¿Es posible eliminarlas a partir de tratamientos tópicos o intervenciones quirúrgicas?

Antes de recurrir a algún tipo de tratamiento, el dermatólogo tiene que hacer una valoración de la manchas, ya que muchas de ellas desaparecen de forma natural. Si es necesario eliminarlas, ya sea por motivos médicos o estéticos, existen diferentes tratamientos.

El tratamiento más frecuente en las vasculares es el láser vascular, a veces asociado a tratamientos médicos por vía oral y, en algunos casos aislados, a tratamientos más intervencionistas, incluyendo la cirugía.  Con las manchas de pigmento se puede utilizar el láser por motivos estéticos, siempre que se descarte que sean manchas con posibilidad de malignización. En este caso, recurrimos a la cirugía.

¿Los lunares se consideran manchas de nacimiento?

Existen lunares congénitos, que aparecen ya al nacer o en las primeras semanas de vida, y adquiridos, que aparecen años después, en la infancia o en la edad adulta. Se producen por una acumulación de melanocitos en una parte de la piel.

Si es un niño con muchos, lunares o estos son de gran tamaño, al igual que si fuera un adulto, hay que hacer revisiones periódicas con un dermatólogo para tenerlos controlados y que no evolucionen hacia patologías potencialmente peligrosas.

¿Debemos tener algún tipo de cuidado especial, sobre todo ahora con la llegada del verano?

Los niños hasta los seis meses aproximadamente no deben exponerse al sol porque tienen la piel más sensible y su sistema inmunológico se está formando. Despues, hasta los tres años, pueden exponerse con precaución, con fotoprotectores preferiblemente físicos, nunca en las horas centrales del día (entre las 12:00 y ñas 17:00 horas) y con ropa que lo proteja del sol: gorras, gafas de sol y ropa amplia y clara.  Eso no significa que no puedan estar en la playa o en el jardín, pero siempre en la sombra con factor de protección solar 50, Y por supuesto, si se baña secarle para que las gotas no hagan efecto lupa y volver aplicar el fotoprotector de forma inmediata.

 

Cuida tu piel. Ponla en manos de profesionales especialistas.

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