Seguimos con Más Claves para tener una piel cuidada y sana con el Dr. Miguel Sánchez Viera

Índice de Contenidos

Clave 1. Cuidados si hace frío.

Cuando hace frío, nuestra piel mejora su aspecto.

El frío es un agente agresor de nuestra piel, por lo tanto no mejora su aspecto sino que está más deshidratada, tirante, e incluso, como ocurre muchas veces en las manos, pueden aparecer heridas.

En invierno hay que realizar una serie de cuidados extra si queremos que nuestra piel no sufra. Algunos de ellos son:

  • Hidratar a diario el cuerpo y varias veces al día las zonas de la piel que quedan expuesta. Esto es especialmente importante si se padece algún tipo de patología dermatológica como puede ser la psoriasis o dermatitis atópica.
  • No lavar las manos excesivamente, ya que el lavado repetido sin la hidratación adecuada puede producir lo que se denomina dermatitis de desgaste (heridas y grietas, sobretodo, en el dorso de las manos).
  • Hidratar los labios y si es posible con algún bálsamo labial que los proteja de la luz ultravioleta.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura, ya que se aumenta la posibilidad de capilares dilatados, lo que se denomina dermatológicamente telangiectasias o arañas vasculares.

 

Clave 2. El sol: Enemigo número uno

El sol es el mayor enemigo de la piel… Pero, ¿la aporta algo bueno?

El sol desde luego es la principal causa de aparición del cáncer de piel y también del envejecimiento prematuro. Los dermatólogos recomendamos e insistimos mucho en las campañas de concienciación sobre esta enfermedad, en que la protección solar debe realizar durante todo el año, no solo en verano.

Sin embargo, el sol ayuda a nuestro cuerpo a producir vitamina D, encargada de fijar el calcio en nuestros huesos, por lo tanto también es bueno exponer al sol. Sin embargo, para que el realice su función solo es necesario tomar el sol 15 minutos al día. Además, no es necesario que sea en las horas centrales del día, cuando los rayos solares son más intensos. Cualquier hora es buena para aprovecharnos de los beneficios del sol.

 

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Clave 3. Una piel sin manchas

¿Son las manchas el primer síntoma de envejecimiento de la piel? ¿Podemos retrasar su aparición?

Las manchas es uno de los primeros síntomas envejecimiento de la piel junto con las arrugas y la flacidez. Sin embargo, este envejecimiento de la piel no es sólo provocado por la edad, sino que una sobreexposición solar puede provocar un envejecimiento prematuro con la consiguiente aparición de manchas.

Podemos retrasar la aparición de manchas y arrugas en la piel en primer lugar no abusando de la exposición solar, no utilizando cabinas de rayos UVA (precursores además del cáncer de piel) y utilizando durante todo el año cremas con factor de protección solar con un SFP mínimo del 30. También la realización de algunos tratamientos estéticos, como puede ser la microdermoabrasión (después de la cual se aplica una mascarilla con principios activos hidratantes y despigmentantes, entre otros) puede retrasar que aparezcan manchas y arrugas. Es un tratamiento no invasivo que ofrece unos resultados excelentes.

 

Clave 4. Conocer cómo es tu piel

¿Es lo mismo tener una piel atópica que sensible?

La piel sensible es aquella que reacciona con facilidad ante cualquier tipo de agresión externa, por ejemplo, el frío, el sol, los cambios bruscos de temperatura o el uso de determinados productos cosméticos. Es una piel que se deshidrata fácilmente y con tendencia a que aparezcan rojeces. Tener la piel sensible no es una patología, pero requiere una serie de cuidados más especiales que las pieles normales para evitar que reaccione.

Existen multitud de productos cosméticos específicos para este tipo de pieles que minimizan la aparición de posibles problemas.

Por su parte, la piel atópica es una afección muy común que suele darse con gran frecuencia en bebés y suele localizarse en la cara y en los pliegues de brazos y piernas. Se caracteriza porque la piel se vuelve seca y rugosa, llegando a formar ampollas y supurar. Sin embargo, cada vez vemos más casos de pacientes adultos con piel atópica. Suelen ser pacientes con predisposición genética, sistemas inmunes muy reactivos y con tendencia a padecer alergias al polvo o al polen. Es una patología que suele aparecer en forma de brotes, momento en el que hay que acudir al dermatólogo para que le paute el tratamiento más adecuado. Normalmente, solemos prescribir pomadas con dermocorticoides y una vez que ha remitido el brote la utilización de cremas corporales con emolientes que devuelvan rápidamente la hidratación a la piel y la barrera hidrolipídica que nos protege de las agresiones externas se recupere cuanto antes.

 

Clave 5. La importancia de la alimentación para la piel

En cuanto a la dieta y estilo de vida. ¿Cuáles son los grandes enemigos y los mejores amigos de nuestra piel?

Llevar una dieta sana y equilibrada beneficia considerablemente a nuestra piel y a nuestra salud en general. Consumir frutas, verduras y legumbres, ricas en vitaminas B, C y D, nos ayudarán a tener una piel más sana. Los alimentos ricos en Omega 3, como son los pescados azules y frutos secos, como las nueces, también mantendrán nuestra piel más sana, hidratada y elástica.

Por el contrario, debemos evitar el abuso de hidratos de carbono de absorción rápida (refrescos, dulces, etc.) ya que producen picos de insulina en nuestro organismo que producen inflamación, incluida en la piel. También limitar el consumo de carnes muy grasas, ya que estimulan la producción de grasa en nuestro cuerpo, algo que afecta directamente a las personas con tendencia a padecer acné.

Y por supuesto, no fumar y no tener unos hábitos higiénicos adecuados también son grandes enemigos de nuestra piel.

 

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